Trasciende

Existen momentos en los cuales nos quedamos esperando a que los tiempos buenos lleguen, nos es difícil asimilar que la frase “no hay mal que por bien no venga”, la mayoría de las veces es mentira, esperamos a que las cosas nos lleguen a las manos sin luchar, no nos atrevemos a aventurarnos fuera de lo que estudiamos o conocemos, esperamos tener recompensas, sin trabajar, sin construir y después a toda costa aún con la falta de estos queremos disfrutar y ser plenos. Es difícil asimilar, que un día lo podemos tener todo y al día siguiente no tener nada, pero es más difícil asimilar, que un día estamos en la tierra vivos y al día siguiente podemos irnos sin dejar una huella en los corazones, sin ser recordado, esto es el fracaso en su máxima expresión.

Lo vuelvo a repetir, el no ser recordado o no haber tocado un corazón, es el fracaso en su máxima expresión.

Todos los días comienza una nueva oportunidad de hacer grandes cosas, pero como empezar a gestarlas si nos quejamos de cosas tan absurdas, como los lunes o filas de tráfico, las redes sociales se inundan de estas quejas constantes, que solo sirven para lamer heridas que nosotros mismos nos provocamos.

Hay en cambio otro tipo de gente que mientras dormimos, nos quejamos o somos activistas pro-memes en redes sociales, se mueven, trabajan en silencio, aportan a la sociedad, alcanzan objetivos día a día, sin hacer mucho alarde y el día menos esperado, BANG despega y está en las ligas mayores.

Esta es la manera, para mi gusto más efectiva de llegar al éxito, poco a poco, paso a paso, ladrillo tras ladrillo.

Yo pienso y en verdad creo, que este es el objetivo que todos debemos de tener, el éxito en cada persona es diferente y no es cuantificable, pero si se siente, tú sabes cuando algo te ajusta, te llena y te hace sentir pleno, esta es para mí la más grande definición de éxito.

Todos venimos a trascender, a no morirse en el olvido, porque hay muchas personas que mueren a los 25 y las entierran hasta los 80, es nuestro deber trascender, es a lo que vinimos al mundo, cruzar fronteras, salir de nuestra zona de confort, pasar malos ratos, resolver problemas, ser estrategas, aunque nadie entienda tu razón de ser y te menosprecien o te hagan creer que vales menos.
Que eso no te preocupe es algo normal, no todos compartimos los mismos pensamientos u objetivos. Lo que llega después es lo importante. Llega lo tan anhelando: rompemos la liga, sacamos la bola del cuadro, hacemos la grande o como le quieras llamar al éxito.

Traspasemos fronteras, estamos diseñados para eso, preparémonos, no importa dónde, ni cuándo, rompamos paradigmas, salgamos de nuestra burbuja, allá afuera es donde realmente funcionamos mejor. Logremos nuestras metas, objetivos y sueños; como un cohete espacial, que en tierra lo preparan años, después necesita salir de la atmósfera, romper varias capas que lo incomodan hasta sacar lo mejor de él.  Después llega a su objetivo real, para lo que fue creado, estar en el espacio, con una dirección y un propósito.

Muchas veces la geografía juega con la mente de algunos, que piensan que, por el simple hecho de nacer en un país o región, están condenados a no trascender, hablo en especial en este escrito de mi país México, es imperativo saber que eso es totalmente incorrecto, son nuestras ganas de sobresalir, combinadas con trabajo, disciplina y el no esperar resultados inmediatos, lo que nos lleva a ser conocidos fuera de nuestra región o zona geográfica determinada, es decir cruzar fronteras, inspirar.

Yo amo a México, y uno de mis mayores anhelos es presenciar que sea un país ejemplar, pero necesita de nosotros, sus mexicanos, lo pienso, lo digo y lo creo: Fuimos creados para hacer cosas grandes e impensables.

Hazlo por tus hijos, por tu país, hazlo por tus hermanos si quieres, hazlo por tus padres o amigos, pero lo más importante, hazlo por ti. TRASCIENDE.

  • Héctor Aguirre, Núcleo México.

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